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2018-10-05
Angol: a 30 años del Plebiscito del Sí y el No
Actores angolinos de esta elección, que marcó el futuro del país, contaron sus vivencias. Víctor Manoli, Américo Lantaño, Patricia Fuentes y José “Coché” Fuica recordaron cómo se vivió en la capital de Malleco este hito político.
ANGOL.- Hace 30 años en el florido y todavía pueblerino Angol más de 24 mil ciudadanos se aprestaban para ir a votar Sí o No a la continuidad del general Augusto Pinochet por 8 años en el poder. Quienes estaban por el No tenían que superar el miedo y la desconfianza a un proceso regido por el gobierno dictatorial, mientras en los partidarios de éste reinaba un optimismo que fue decayendo hasta el 5 de octubre. Fue una campaña tensa, con una marcada exclusión de los bandos, y con reuniones semiclandestinas de quienes luchaban para recuperar la democracia.
El Sí, como en toda la Araucanía, ganó con un 54,9 %, frente a un 42,8% del No.

CONTEXTO

En esos años Angol se enorgullecía por sus bellos jardines, con una avenida O’Higgins con una sola pista por lado, con bermas de tierra para los ciclistas y con el largo trayecto de Baviera a Huequén dominado por casas quintas. El comercio era eminentemente local, sobresaliendo los supermercados Sawy, El Puma y Lautarito, y la migración campo-ciudad no era tan grande y mucha gente vivía en la Cordillera de Nahuelbuta, por eso los actores políticos pusieron sus ojos ahí.

OPCIÓN SÍ

Los partidarios del Sí tenían su comando en la casona de Carmen Jarpa detrás de la municipalidad, entre quienes reinaba un optimismo que fue decayendo, como lo señala el actual gobernador Víctor Manoli. “Existía confianza en un comienzo de que el general Pinochet ganaba, pero a medida que se fueron uniendo todas las fuerzas de izquierda, se vio que había gente que ya estaba cansada del gobierno militar y por lo tanto a medida que fue pasando el tiempo las esperanzas de continuidad eran menores, siempre con un optimismo esperanzador, pero lamentablemente no se dio, quizás fue lo mejor que pudo haber pasado”.
En todo caso, Manoli agregó que el Plebiscito mostró una actitud transparente de las Fuerzas Armadas, porque así como asumieron el poder, lo entregaron.
Américo Lantaño tenía 23 años y desde la Secretaría de la Juventud estuvo muy activo por el Sí, recordando que en Angol reinaba un optimismo porque no sabían que en el resto del país era distinto. “Estábamos seguros que ganábamos, acá en La Araucanía completa ganó el Sí, por eso estábamos seguros, porque no teníamos otro parámetro para saber que en el resto del país estaba ocurriendo algo distinto”.
Lantaño recordó que se trató de una campaña muy tensa, que incluyó conatos entre miembros de ambos bandos, incluso en la votación los apoderados de ambas opciones casi no se hablaban. “Fue una campaña muy entretenida, pero además peligrosa porque los bandos estaban con la camiseta muy puesta; era tenso, unos no se podían juntar con los otros porque se podía llegar a los golpes, sobre todo si te encontrabas en las noches haciendo campaña, pintando”, agregando, en todo caso, que él no participó de hechos de este tipo.

LA GENTE DEL NO

La gente del No se reunían en las bodegas de las empresas de Roberto Parant en Pedro de Oña y en la casa de Juan Sufán, en Las Rosas.
Patricia Fuentes junto a sus hijas, fue activa militante del No, quien recuerda que había mucha gente que estaba por esta opción, pero no confiaban en que la dictadura reconocería la derrota, y fue ahí donde ella y otros reconocidos angolinos, como Roberto Parant, Nelda Bravo, Daniel Salinas, Ismael Campos, Aquiles Arévalo, Lidia Castro, María Montoya, Moisés Saavedra, Domingo Morales, Enrique Sanhueza y Carlos Fernández, actuaron para motivar a la gente a votar. “Ahí ingresaba uno, los que siempre hemos estado ahí, para darles la confianza a las personas, a los ciudadanos, de que uno tiene el poder y el poder no es el dinero, sino es un lapicito en esas elecciones, que era votar lo correcto para la ciudadanía, los trabajadores, para la gente esforzada”.
Fuentes reconoce que había temor, “pero las ansias de recuperar la democracia eran más fuertes”.
Por su parte, el profesor José “Coché” Fuica, quien residía entre Angol y Concepción donde estudiaba, recordó que vino varias a veces a cantar a peñas que se hacían en la casa quinta de Juan Sufán para reunir recursos y cuando pasaba un vehículo del Regimiento Húsares haciendo cumplir el toque de queda, conocida como “La Toyota”, tenían que quedarse en silencio y apagar todas las luces para evitar problemas.
“Coché” Fuica agregó que la gente del No tenían muchas expectativas con el triunfo de esta opción, las que finalmente no se cumplieron. “Se pactó una serie de condiciones que garantizaron para los que se iban del poder una salida suave, fuera de conflicto, sobre todo en temas de violaciones a los DD.HH y muchas reformas estructurales que tampoco fueron tocadas, que generan problemas hoy, como son las AFP y la salud privada”.
       
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