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2018-07-09
Estremecedor mensaje de don Luis Uribe ante grave estado de salud
Conocido vecino angolino padece avanzada fibrosis pulmonar. Pidió amar a Dios y a los amigos y enemigos. Multifacético en el deporte, la música y la vida en contacto con la naturaleza, siempre se ha caracterizado por su vocación para enseñar a los niños.
ANGOL.- Con mucha dificultad para respirar y para hablar, y conectado a un gran tanque de oxígeno, producto de lo avanzado de la fibrosis pulmonar que padece, que le permite captar sólo el 35% del oxígeno que requiere, don Luis Humberto Uribe Muñoz, de 72 años, en un acto de humanidad que sobrecoge pidió a sus amigos y conocidos “amar a Dios con todo el corazón, con toda la fuerza y la mente y amar a nuestros amigos y enemigos”.
Si bien don Luis está en una situación de salud muy delicada, desde su casa de la calle Arturo Prat, en pleno centro de Angol, pidió hablar con Malleco7 para dar un estremecedor testimonio de vida y fe en Dios.

REGRESO A LA VIDA

En su dificultoso hablar recordó que el 2008 falleció por muerte súbita, pero Dios lo mandó de vuelta para que difundiera sus primeros dos mandamientos: amarás a Dios con todo tu corazón, tu alma y tu mente, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.
“Fueron dos infartos, una paro cardiaco y fallecí, casi 30 minutos fallecido en urgencia, y ya me iban a sacar, pasó un doctor de turno, no recuerdo bien el apellido, recibió un llamado que tenía que traerme de vuelta; yo estuve fallecido, mi carpeta del hospital decía falleció a tal hora y resucitó a tal hora”, recuerda don Luis.
“A los 30 días llegué a mi casa y Jesús me vino a bendecir, me entregó sanidad en mi cuerpo completo y un corazón para trabajar en la obra de Dios, y ese corazón me lo encontraron en Temuco al hacerme el examen; ahí el doctor se puso nervioso, mandó a buscar al director del hospital porque nunca me encontró ninguna cosa, estaba sano totalmente”.

MULTIFACÉTICO

Don Luis fue un funcionario municipal muy destacado, recibiendo incluso una distinción como uno de los mejores a nivel regional, pero su vida ha sido mucho más; en la música fue uno de los fundadores de varios grupos en Angol, como Los Jets y Los X5 y Los Cortapalos, en los cuales participó como baterista; en el deporte participó en el Club de Pesca y Caza El Halcón; integró varios clubes de fútbol, en especial el Club Municipal y defendió a El Rosario en el torneo de Los Barrios; desde 1977 participó en diversas academias de karate, llegando a ser instructor de esta disciplina y armas orientales. También dio clases de meditación ZEN y de yoga hasta el 2008 cuando padeció la muerte súbita.
Una de sus características sobresalientes ha sido su vocación para enseñar y traspasar sus conocimientos a los niños, ya sea efectuándole en su casa clases de karate o de batería; siempre con los niños participó como jefe scout de los grupos Nahuelco y Eric Macho del Liceo de Hombres. En otro ámbito fue articulista del Diario Renacer de Malleco.
“Yo agradezco a Dios darme la posibilidad de trabajar con tantos niños, con scout, grupos de excursión al campo hasta los últimos días, recorriendo todos, caminando todos estas montañas alrededor de Angol; después tuve la música, el karate y así un montón de cosas más porque Dios me dio talentos y los aproveché”, dijo en su lecho de enfermo.
“Soy muy agradecido de la vida y muy bendecido porque las enseñanzas fueron para los niños y todos ellos hoy son profesionales, adultos, nos vienen a ver con sus hijos”, agregó.
Este vecino ha sido amante de la naturaleza y siempre ha estado preocupado de que no se contamine el río Picoiquén, el cual generoso pasa al final del patio de su casa.

SU MENSAJE

Al preguntarle qué mensaje le enviaría a sus amigos y conocidos, dijo que lo más lindo “es amar a Dios con todo el corazón, con toda la mente, con la fuerza que tenemos y amar a nuestros amigos y enemigos, porque el amor es uno sólo y todos somos hermanos hijos de un mismo padre, o sea los dos primeros mandamientos son los importantes”. Igualmente pidió que le gente lea la Biblia, “el único libro sagrado en la tierra, que tiene las respuestas a todas las preguntas”.
En este plano dijo que había que “tener paciencia, orar y obedecer lo que pide Dios”.
Don Luis es casado hace 48 años con la señora Juan Jara Aguilera, con quien tiene dos hijos, Silvia y Luis Ricardo, y también dos nietas, todos quienes lo acompañan y entregan cariño en el trance que está viviendo.
       
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