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2019-01-11
Luis Alberto Moreno deja el SII tras 45 años de servicio
Contó detalles desconocidos en La Araucanía de este importante organismo público. Tuvo despedidas en Angol y a nivel regional. Entre sus colegas hay sentimientos encontrados porque jubila en buenas condiciones para estar con su familia, pero también porque lo echarán de menos.
ANGOL.- Hablar con Luis Alberto Moreno acerca del Servicio de Impuestos Internos, SII, es hacerlo sobre su modernización en La Araucanía, es saber cómo fueron cerradas varias Inspecciones del mismo cuando en la región se llamaban así; es identificar el hito cuando se comenzó a fiscalizar en profundidad para evitar la evasión, y conocer que un porcentaje importante de los contribuyentes no entienden que al pagar impuestos contribuyen a todos los chilenos. Es todo esto y más, porque también es conocer a una persona que ejerció con cariño su labor de funcionario público por 45 años.
El último día del año Luis Alberto Moreno, a sus 66 años, dejó a la familia del SII, para dedicarle más tiempo a los suyos: su esposa, hijos y nietos.
Cuenta que su padre trabajaba en la Inspección de Impuestos Internos de Traiguén, donde él postulo e ingresó como auxiliar a los 19 años. De ahí fue enviado a la Inspección de Pitrufquén a efectuar un reemplazo, donde luego quedó a cargo.

REDUCCIÓN

Como después del año 74 la política fue reducir el Estado, a nivel central se tomó la decisión de cerrar varias inspecciones en La Araucanía, tocándole a Luis Moreno esta ingrata tarea. Cuenta que en esos años el Servicio le daba a los funcionarios sólo 3 opciones: irse a la Inspección de la capital regional, jubilarse o aceptar un préstamo para transformarse en emprendedores.
“Yo era la persona que hacia los inventarios y terminaba todas las acciones que podrían estar inconclusas”. “Fue horroroso para algunas personas, fue doloroso para otros, el tener que cambiar de ámbito, arraigado en una ciudad de un día para otro irse a la capital regional, era imposible”, señala.
En todo caso, Moreno tiene claro que la evolución tenía que venir sí o sí. “Imagínese que nuestras calculadoras eran máquinas de molinillo, eran unas máquinas especiales en esos tiempos; las máquinas timbradoras, que ahora tenemos electrónicas, antes eran de émbolo o de palanca”.

LLEGADA A ANGOL

Moreno llegó a Angol como administrativo el año 84. En ese tiempo –dice- el Servicio no estaba profesionalizado, pero luego esto cambió; al igual que los que fiscalizadores que llegaron como jefes y también la tecnología, recordando como hito el arribo, en 1987, del primer computador que usaba solo el jefe.
En paralelo se profundizó la fiscalización y quienes la hacían fueron muy resistidos, especialmente en el ámbito maderero en los alrededores de Angol.
Cuenta que en esos tiempos hubo una “fiscalización más profunda de los contribuyentes, porque esto estuvo tanto tiempo al libre albedrío de los comerciantes, que los fiscalizadores pasaron a ser los rangers, era terrible fiscalizar en profundidad”.

MENOS EVASIÓN

Hoy -dice Moreno- ha continuado la fiscalización y hay menos evasión porque la gente entiende que tiene que pagar sus impuestos, aunque plantea que todavía, a pesar de toda la socialización y educación, un 40% cree, equívocamente, que el Estado le está quitando algo que es suyo.
El conocido ahora ex funcionario reconoce que no es fácil dejar este Servicio porque siente que la gente lo aprecia. “Son sentimientos encontrados, imagínese que conocer a tanta gente, especialmente en la región, puedo decir que estoy dejando un hito puesto ahí porque la gente me quiere, seguramente por mi carácter”.
Aquí plantea que el Servicio no elige a las personas, sino que son éstas las que seleccionan uno de estos para trabajar y es ahí donde tienen seguir sus reglas, servir bien a la gente y buscar profesionalizarse.
Al final, Luis Alberto Moreno, deja un mensaje muy emotivo. “Es dejar una familia, es como desarraigarte de tu lugar, pero nace el sentimiento de que te vas encontrar con tu familia verdadera, tiempo para la familia, para los nietos; todo fue hermosísimo, yo le doy las gracias al Servicio por haberme mantenido y gracias a uno mismo porque no es fácil mantenerse y dentro de la probidad que corresponde, puedo decir que fui correcto”.
     
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